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Introducción
El esquí
de fondo o nórdico no es un deporte nuevo.
Se trata en realidad de la modalidad más
sencilla y accesible del esquí que consiste
en recorrer sobre tablas de esquí unos
circuitos predeterminados, generalmente llanos,
con ligeras subidas y bajadas. Tiene su origen
en los países escandinavos donde esquiar
no es sólo un deporte sino una forma de
desplazarse por caminos cubiertos de nieve durante
muchos meses. Como deporte, en las estaciones
de esquí alpino se practica generalmente
en pistas cortas, balizadas y señalizadas.
También hay algunas pistas, pocas, dedicadas
exclusivamente a esta modalidad,
que cuentan con circuitos marcados y nieve pisada
por máquina y con huella ya hecha para
que la sigan los esquiadores. EL equipo necesario
es prácticamente el mismo que para el esquí
alpino, con una bota baja, de material flexible
y fijaciones. Las tablas son algo diferentes a
las del esquí alpino, con la punta más
puntiaguda y el resto del esquí más
estrecho (de 5 a 7 cms frnta a los 6 a 9 cms de
las tablas del esquí alpino).
Técnica
En el esquí
de fondo moderno existen dos pasos diferenciados,
el clásico o alternativo y el paso de patinador
o "skating" si usamos la terminología
anglosajona. Debemos entender que estos dos pasos
son facetas distintas de un mismo deporte de la
misma forma que en natación distinguimos
cuatro estilos (crol, braza, espalda y mariposa)
o en halterofilia dos modalidades (arrancada y
dos tiempos).
El primero de estos
pasos, se denomina clásico por ser la forma
original de desplazamiento sobre unos esquís
de fondo, apareciendo el paso de patinador en
la época moderna gracias a la extensión
del marcaje mecánico de pistas y a la mejora
del material. Hoy en día,
son estilos totalmente separados, necesitándose
material específico para cada uno de ellos,
aunque nadie puede considerarse un autentico esquiador
de fondo sino domina mínimamente ambos.
En competición existen dos posibilidades,
las carreras de clásico, donde solo se
permite usar este estilo, y las carreras de paso
libre, donde se puede usar cualquiera de ellos
o, incluso, una combinación de ambos.Las
ventajas del paso alternativo son, básicamente,
un mayor aprovechamiento de la energía
y la posibilidad de evolucionar en terrenos donde
solo haya unas trazas de esquís, mientras
que la ventaja del patinador es su mayor velocidad
de desplazamiento. Originalmente, se usaba el
clásico en pruebas de muy larga distancia
o con marcajes dudosos, pero la generalización
de los trazados de calidad y la mejora de las
características dinámicas de los
esquís de patinador ha relegado este estilo,
en el campo de la competición, a sus carreras
específicas.
Como regla general,
la mayoría de monitores aconsejan que los
interesados en la técnica del patinador
empiecen por aprender a dominar el paso clásico
antes de iniciarse en este. Posibles excepciones
a esta regla son personas con niveles avanzados
en esquí alpino, patinaje en línea
o sobre hielo que primen conseguir unos resultados
deportivos a corto plazo sobre la adquisición
de un nivel técnico elevado a largo plazo.
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